Día Mundial de la Diversidad Cultural: México, país multicultural

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Este 21 de mayo, en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo –impulsado en 2001 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y declarado un año después por la Asamblea General de las Naciones Unida– se tiene como objeto, según la página oficial de la instancia, el ayudar a comprender el valor de la diversidad cultural, mejorar la convivencia, además de ser una oportunidad para profundizar las reflexiones sobre sus valores.

A propósito de esta fecha, el académico del CIESAS, Juan Briseño Guerrero, quien es asesor científico del Movimiento Nacional por la Diversidad Cultural de México (MNDCM), expuso el panorama que, de acuerdo a su trabajo de investigación que ha realizado a lo largo de 36 años, define la diversidad de los pueblos de México y su situación actual.

México es uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo: su patrimonio en materia de lenguaje está conformado por 11 familias lingüísticas, 68 agrupaciones de este tipo y 364 variantes, según cifras de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

A esta riqueza lingüística y étnica, que se expresa en la gastronomía y en las expresiones artísticas en todos los ámbitos, se le agrega que es un país megadiverso en sus recursos naturales.

El movimiento

El MNDCM, que según su portal web tiene como objetivo contribuir a la promoción y protección del conocimiento, reconocimiento, valoración y respeto de la diversidad cultural en México, está conformado por la CDI, la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (CGEIB) de la Secretaría de Educación Pública (SEP); el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), además de instancias académicas como el CIESAS, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), y la representación en México de la Unesco.

El movimiento define la diversidad cultural como la multiplicidad de formas en que se expresan las culturas de los grupos y de las sociedades. Estas expresiones se transmiten dentro y entre los grupos y las sociedades. La diversidad se manifiesta no solamente en las diferentes formas en que se expresa el patrimonio cultural de la humanidad mediante la variedad de expresiones culturales, sino a través de distintos modos de creación artística, producción, difusión y distribución de dichas expresiones.

“Al CIESAS se le invita por el carácter académico de su trabajo. Se acercan a instituciones como la nuestra para obtener una visión académica y científica sobre la situación de desconocimiento de un país diverso en muchos sentidos: ecología, religiosidad, cultura, arte. Había que aceptar que en México no rige solo la religión católica, ni existe nada más la gente que habla español. Hay un crisol enorme de expresiones y formas. Esto se tiene que reconocer y tiene un origen en el movimiento zapatista que trata de modificar un poco la estructura legal de México respecto a que este es un país diverso”, explicó el investigador.

Para Briseño Guerrero, quien lleva 36 años trabajando el tema, el CIESAS es en México la “vanguardia” del reconocimiento de la existencia de un país diverso, multicultural y plurilingüe, pues abrió espacios muy concretos para el estudio de los pueblos indígenas, el estudio etnográfico, de códices, de distintas lenguas y de problemas específicos.

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“Toda la trayectoria del centro se ha dirigido a estos temas. CIESAS llega a la campaña por la diversidad por ese punto. A la fecha, nuestra colaboración consiste en emitir opiniones sobre contenidos y sobre las actividades que realiza el actual movimiento. Se trata de darle contenido científico, junto con otras instituciones que participan; la tarea es opinar como representante académico del CIESAS, me toca revisar contenidos de planes y programas sobre actividades. La idea es evitar que se pasen cosas que no tengan sustento y superar esa situación de conocimiento común del país, que dice que aquí no hay indios, que aquí no somos racistas e identificar ese tipo de actitudes”, aseveró.

Para el experto, el movimiento tiene como mayores objetivos el favorecer el desarrollo de la conciencia de que México es un país multilingüe y multicultural y no solamente verlo como algo folclórico. A su juicio, el tema del reconocimiento de la multiculturalidad es sensible, pues se está perdiendo cada vez más por la larga historia que tiene México como país clasista, racista e intolerante.

“Me atrevo a decirte hoy que el problema que tenemos con los yaquis y el problema de San Quintín tiene que ver con el racismo. Es histórico que en México los indios ganen menos, es histórico que hubo una campaña y sigue una campaña contra el uso de las lenguas indígenas, aunque algunas instituciones insistan. Regresé del campo hace unos días, estuve en la zona de la sierra en Oaxaca, a pie de monte, es información reciente, y te puedo decir que el racismo está vigente. No puedo decir que esa etapa está superada”, explicó.

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Para el investigador, el impacto que tiene el movimiento ha sido valioso pero es “mínimo” porque se concentra en pocas ciudades, en la Ciudad de México en específico.

“No ha podido trascender todo lo que se quisiera. Y además si pudiéramos trascender, la sociedad pareciera estar montada sobre ese tipo de características sociales de discriminación y desprecio a pueblos indígenas. El problema concreto por ejemplo en la zona del Istmo, con la compañías eólicas, es el desprecio completo a las formas de gobierno de los pueblos indígenas de la zona –mixes, huaves, zapotecos, zoques– y esto no aparece en la discusión de los planes de desarrollo, ni de los partidos políticos, ni de las instituciones de gobierno.”, afirmó.

Para Briseño Guerrero, la tarea del movimiento y del CIESAS en este sentido, es el difundir el conocimiento sobre temas específicos con el reconocimiento de los pueblos y con el respeto de sus formas.

“Una visión no de adorno y folclor, sino saber que esos pueblos existen y que tienen una serie de derechos y de respeto que se deben de cumplir. El origen de este desconocimiento es un sistema político construido a partir de 1940, cuando se crea una imagen, un proyecto de nación, donde todos somos iguales, todos tenemos derechos”, expuso.

Para el investigador, resultados de su trabajo en estudios indígenas han mostrado que “la conclusión es esta: el proyecto de educación indígena dice que el racismo empieza en las aulas porque hablar un idioma distinto al español era considerado un atraso para el desarrollo, en el esquema de desarrollo de la nación en donde todos somos iguales. No deja de sorprenderme que aún haya municipios en los que se insiste en considerar que se deben dejar de hablar las lenguas indígenas porque son signos del atraso”.

Y aseguró que rige un modelo de país, de acumulación y procesos productivos, que hoy insisten en que los pueblos indígenas son el ejemplo atrasado.

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Juan Briseño Guerrero es maestro en Antropología egresado de la Escuela Nacional en Antropología e Historia (ENAH), lleva 36 años adscrito al CIESAS en donde trabaja el tema de pueblos indígenas, sus formas de gobierno, educación, salud y conflictos agrarios. Actualmente estudia organizaciones comunales, en el tema de resistencia huave, en sus formas de organización contra los proyectos eólicos en Oaxaca.

Agencia Informativa Conacyt, Susana Paz.

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